Pulpo es un equipo de agentes de IA que trabaja de verdad, con un administrador que lleva la memoria de tu negocio y reparte el trabajo. Avanza solo en lo reversible, te pide permiso en lo irreversible y jamás te pinta un éxito que no pasó.
Cupos por tandas. Sin spam: solo te escribimos cuando abre el tuyo.
El modo fun: tu equipo es gente pixel en un loft, y todo lo que ves es real. La mano levantada es una solicitud esperando tu OK. Los puntos ámbar son trabajo corriendo ahora mismo. El puesto vacío es alguien estirando las piernas.
legalcontratos y reclamospide tu OK
textosmarketing y poststrabajando…
datosinformes y númerosal pie del cañón
Tocas un puesto y entras a chatear con ese agente. ¿Lo tuyo es lo sobrio? Un toque en boring y es un dashboard de oficina: mismas verdades, cero pixel.
El pulpito de la barra no es decoración: es el jefe de gabinete de tu mini-empresa. Lleva la memoria y reparte el trabajo, para que tú no seas el mensajero.

Mientras tu equipo trabaja, Pulpo lee lo que entra, recuerda lo que importa y le pasa a cada quien lo suyo. Y le hablas como a cualquiera de tus agentes: "Pulpo, ¿qué llegó hoy?".
Conectas tu Gmail, Drive, calendario y reuniones una vez. Pulpo lo lee todo y arma fichas por cliente y por tema que el equipo entero comparte. Nadie te vuelve a preguntar lo que ya contaste.
Cada correo y cada novedad la ve una sola vez y decide: al agente correcto, a la memoria, o un aviso a ti. Un aviso por hecho: nunca cinco agentes contándote lo mismo.
Lo que no sabe repartir no se pierde ni se inventa un destino: queda en Sin asignar y te lo pregunta. Tú lo repartes con un toque, y nada se queda botado.
Cada agente es un empleado con su puesto: tareas, entregas y cuentas claras. Así se ve en tu pantalla — sin maquillaje.
Lo que le encargas en el chat se vuelve un caso en su tablero, con bitácora y reloj de espera. Sus rondas lo avanzan solo, y tú lo ves en vivo desde el celular.
Pagar, enviar, firmar — lo delicado te llega como un tema en el chat, con el paso a paso listo. Respondes hablando, y él mismo lo da por atendido.
Si algo falló, ves el error de verdad, no un "¡listo!" de mentira. El estado que ves es el estado que es.
Un minuto en la mañana y las riendas todo el día, sin perseguir a nadie.
Cada mañana, el resumen en un minuto: qué se hizo, qué está parado, qué espera tu firma. Contado de los registros reales — sin paja de IA.
Chatea o dicta: tocas el micrófono y la barra entera se vuelve tu nota de voz. Adjunta contratos, hojas de cálculo e imágenes: los leen de verdad.
Si un encargo termina cuando no estabas mirando, te llega el "✅ terminé lo que me pediste" al celular. Lo importante te busca; el ruido, jamás.
Conecta tu Gmail, Drive, calendario y más. Los agentes trabajan con tus cuentas sin que las llaves salgan de tu casa.
Como en tu empresa: la confianza no se regala, se demuestra trabajando.
Cuando un agente quiere más cuerda — un horario propio, menos permisos — te lo propone con su historial al lado: entregas, errores y solicitudes computados del registro real, no contados por él mismo. Apruebas con un toque y el sistema lo aplica.
Cada agente carga su historial verdadero: entregas, errores, solicitudes. Computado del registro, no contado por él mismo.
Pulpo corre en tu servidor, con tus datos contigo. Nosotros te lo dejamos andando; tuyo desde el día uno.
Déjanos tu correo. Abrimos cupos por tandas y te escribimos cuando llegue el tuyo. Nada más.